Desde la aparición del ser humano, este se ha ido agregando en comunidades,
y estableciendo normativas de convivencia que los agrupa en sociedades, con
intereses y reglas comunes. A lo largo de la historia, el hombre ha ido
desarrollando e incorporando la tecnología a su quehacer diario, contribuyendo
a su avance y evolución, hecho demostrado con el advenimiento de las técnicas
de agricultura, ganadería en la prehistoria hasta el boom de la revolución
industrial entre el siglo XVIII y XIX. Sin embargo, a pesar que la tecnología
ha sido utilizada para el desarrollo de la sociedad, no podemos caer en el
concepto de “determinismo tecnológico” (Cabero, 2004), en donde el progreso científico
nos permite una evolución tecnológica que finalmente lleva a la evolución
social, sino que debemos considerar el contexto sociocultural en el que se
inscriben dichos cambios, considerando que estos no pueden desarrollarse si no
se presenta una evolución social al mismo tiempo. Es innegable que la sociedad
ha evolucionado desde la prehistoria hasta nuestros tiempos, lo cual se
acompaña de la evolución tecnológica, hasta llegar a la revolución informática
en nuestros días.
Las demandas de nuestra sociedad han evolucionado, queremos estar en
contacto a toda hora y en todo momento con nuestros familiares, amigos, conocer
nuevas personas, socializar con nuestros congéneres, las barreras que delimitan
los países, ciudades, pueblos se están venciendo. Queremos ser los dueños de la
información, mas que meros receptores, pudiendo accesarla a cualquier hora, en
cualquier lugar. Igualmente desde el campo empresarial, el incremento del
consumo y la producción, las crecientes empresas multinacionales, la necesidad
de comunicación y coordinación entre sucursales en diferentes países,
constituyen demandas de nuestra sociedad del siglo XXI que han impulsado una
verdadera revolución tecnológica.
Es evidente como en los últimos 20 años hemos experimentado el desarrollo
de nuevas tecnologías, herramientas de telecomunicaciones nunca antes soñadas,
la evolución de la Web 1.0 a la Web social 2.0, y la cercana web semántica 3.0,
las computadoras y los celulares han tomado cabida de nuestra sociedad a tal
punto que ahora es inconcebible la existencia sin ellos. Sin embargo, debemos
considerar que el aspecto más importante de esta revolución es el uso que le
demos a los nuevos recursos tecnológicos. Como todo recurso, puede ser
utilizado para el bien o para el mal, de hecho, actualmente se asocian muchos
aspectos éticos al advenimiento y desarrollo de las redes sociales con el gran
impacto en poblaciones escolares y adolescentes, que muchas veces, sin
supervisión, puede llevar a peligros importantes.
Es tan evidente la evolución de la tecnología, que en el año 2011, la
Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) promulgo el acceso libre a
Internet, como un derecho fundamental de la sociedad, considerando “...que es
una herramienta que favorece el crecimiento y el progreso de la sociedad en su
conjunto”, haciendo énfasis en que los gobiernos del mundo “…deben esforzarse
por hacer el Internet ampliamente disponible, accesible y costeable para
todos..”. Debemos destacar que este anuncio, hace énfasis en el papel de la
tecnología en la libertad de expresión de la sociedad, permitiendo la expresión
de las voces del pueblo, de manera libre, sin ataduras, difundiéndose en todos
los rincones del mundo. Vale la pena recalcar la importancia de este hecho en
los movimientos de la “Primavera Arabe”, revolución que se difundió rápidamente
en 4 paises durante el año 2011. Se hace evidente que todo ciudadano de nuestra
sociedad del siglo XXI debe poseer los conocimientos necesarios para vivir y
trabajar utilizando eficazmente la tecnología, constituyendo esto un reto para
la sociedad y el estado.
Se hace tan relevante el papel de la tecnología en la vida diaria, que
debemos tener cuidado con su influencia creciente, y la capacidad de los estados
para permitir el libre acceso a la misma. Puede la tecnología separarnos en dos
sociedades?, una industrializada con fácil acceso, donde los procesos
gubernamentales, empresariales, comunicacionales, educativos, y demás, dependen
de la Tecnología y el Internet; y la cara oscura de la moneda, donde encontramos
países no industrializados, en “vías de desarrollo” donde no existe desarrollo
tecnológico, sino que se toman “retazos” de las innovaciones de las sociedades
del “primer mundo”, y donde el acceso libre a Internet solo se presenta en las
principales ciudades, con velocidades de acceso risibles, y dejando de lado
otras ciudades y el medio rural. En que categoría cae Venezuela actualmente? Dejando
de lado una respuesta extremista y amarillista, lo que si se quiere denotar es
que la influencia de la tecnología en los procesos de la vida diaria es clara,
por lo que todos los países deben garantizar su desarrollo, el libre acceso a
Internet, y el advenimiento de programas empresariales, gubernamentales y
educacionales basados en las nuevas Tecnologías de la Información y la
Comunicación.
Aparece por lo tanto, un concepto que los autores denominan “brecha
digital”, que puede ser definida en términos de desigualdad de posibilidades
que existen para acceder a la información, al conocimiento, y a la información
mediante las nuevas tecnologías. Un sinnúmero de factores se encargan de
aumentar o disminuir dicha brecha en la actualidad, por lo que la comprensión
de las realidades mundiales, latinoamericanas y venezolana son fundamentales
para la correcta contextualización. La clase trabajadora no cuenta con los
recursos que le permitan adquirir los dispositivos necesarios para el acceso a
la tecnología (computadoras, smartphones, acceso a Internet), y las políticas
de estado que promueven la masificación y distribución de las mismas entre las
clases menos pudientes han demostrado ser insuficientes, siendo este un factor
importante a considerar en nuestra realidad.
Un aspecto importante de esta disertación, lo constituye la influencia
informática y tecnológica sobre el ámbito educativo. La sociedad ha
evolucionado, las demandas y la competitividad profesional van creciendo, nos
vemos en la necesidad de formar individuos con capacidad de autoaprendizaje,
que no se pierdan en el mundo de la tecnología y el Internet, sino que sean
capaces de utilizar estos medios para su propio desarrollo, obteniendo la
información que necesitan en el momento que la requieren, garantizando la
selección correcta de dicho material. Todas estas características nos inscriben
en una Sociedad del Conocimiento, del siglo XXI, que fomenta el aprendizaje
continuo a lo largo de la vida, como herramienta fundamental para mantener
profesionales competitivos en el ámbito laboral. A pesar que estos atributos
pueden ser claros para justificar la incorporación de la tecnología en la Educación
Superior, no podemos dejar de lado la necesidad de su desarrollo en la Educación
Primaria y Secundaria, constituyendo la herramienta que posibilitara la base
tecnológica de los profesionales futuros.
Sin embargo, como ya hemos descrito, la tecnología es solo un medio, un
recurso didáctico, cuyo éxito va a depender de las técnicas didácticas que guíen
su implantación, en que entorno se inscriben para lograr promover el
aprendizaje. Las tecnologías del aprendizaje y el conocimiento (TIC), definidas
como: “Cualquier herramienta o servicio tecnológico actual o futuro, que
facilite las mediaciones didácticas interactivas, la entrega o distribución de
los recursos y desarrollo de las actividades de enseñanza y aprendizaje a distancia”
(CNU, 2009), no representan una solución mágica a todos nuestros problemas
pedagógicos, es solamente una herramienta que facilita ciertas herramientas del
proceso enseñanza- aprendizaje, facilitando la interacción entre individuos, la
construcción colectiva del conocimiento, el vencer barreras o limitaciones
espacio-temporales, entre otras. No es sencillamente su incorporación a la
ligera, por estilo o vanguardia, la clave radica en su incorporación dentro de
nuevos programas didácticos acoplados a su correcta selección y utilización. Estando
allí la clave del papel del docente del siglo XXI.
El docente debe incorporar los medios a las estrategias de enseñanza
tradicionales, diseñando estrategias y situaciones de aprendizaje que giren
alrededor del estudiante, que le den el papel y valor que merece dentro del
sistema educativo, dejando atrás la versión clásica del docente como amo o
maestro del conocimiento, el cual es transferido de manera pasiva a un mero
receptor, el alumno. Las estrategias de aprendizaje activo han conseguido en
las TIC su gran apoyo, podemos utilizarlas para fomentar y animar a nuestros
estudiantes, a alcanzar las competencias requeridas por nuestros cursos y por
la sociedad. Sin embargo, esto en verdad representa un reto enorme a nuestros
docentes, los cuales deben trabajar en equipo para poder adaptarse a esta nueva
realidad tecnológica, preparándose para jugar el papel de moderador y tutor de
nuevos entornos de aprendizaje, lo que representa la necesidad inminente de una
transformación docente, para la cual chocamos con los paradigmas establecidos y
el miedo a lo desconocido que aun impera dentro de nuestros educadores.
En nuestro país, desde hace algunos años se han implementado programas para
permitir el acceso libre a los recursos informáticos en nuestras escuelas,
siendo de alabanza el programa “CANAIMA”, que ha llevado ordenadores personales
a escuelas primarias en toda la geografía nacional. Igualmente, en el año 2009,
el CNU promulgo la normativa de los programas de Educación Superior basados en
la Educación a Distancia, modalidad que ha ido incorporándose en los currículos
de múltiples carreras de pregrado y postgrado en nuestro país
Sin embargo, estamos lejos de la meta, aun enfrentamos retos para lograr el
libre acceso a la tecnología, esta se encuentra concentrada en las principales
ciudades, mientras que el medio rural es completamente ajeno a esta revolución
tecnológica. Inclusive algunos autores profesan que la democratización de la
educación a través de la tecnología es un mito, es una exclusión tecnológica,
una exclusión social. Incluso, en caso que se logre el acceso universal a la
información presente en la red por todos los individuos, se cederá solo la
tecnología, nunca el proceso de diseño y desarrollo, manteniendo de esta forma
una perenne dependencia de los que las adquieren. Aun mas, los paradigmas
docentes y reticencia al cambio pueden constituir un importante problema a la
hora del diseño e implementación de programas didácticos que incorporen herramientas
virtuales. A pesar de estar lejos de la meta, la globalización y nuestras
demandas sociales nos llevan por este camino, el cual tarde o temprano
transitaremos en su totalidad, logrando incorporar a nuestra Venezuela en la
Sociedad del Conocimiento.
Referencias
Referencias
- Cabero, A., J. (2004). Las TICs: una conciencia global en la educación. Artículo presentado en las Jornadas Nacionales TIC y Educación, Murcia, España.
- Consejo Nacional De Universidades, Núcleo De Vicerrectores (Mayo, 2009). Proyecto Nacional de Educación Superior a Distancia. Propuesta de Normativa Nacional para la Educación Superior a Distancia.
- Curci La Roca, Renata (2003). Diagnostico de la Educación Superior Virtual en Venezuela.
- Silvio, J. (2000). La virtualización de la universidad: ¿cómo transformar la educación superior con la tecnología? Caracas: UNESCO.

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