jueves, 17 de mayo de 2012

Tema 1: Características del contexto actual


Desde la aparición del ser humano, este se ha ido agregando en comunidades, y estableciendo normativas de convivencia que los agrupa en sociedades, con intereses y reglas comunes. A lo largo de la historia, el hombre ha ido desarrollando e incorporando la tecnología a su quehacer diario, contribuyendo a su avance y evolución, hecho demostrado con el advenimiento de las técnicas de agricultura, ganadería en la prehistoria hasta el boom de la revolución industrial entre el siglo XVIII y XIX. Sin embargo, a pesar que la tecnología ha sido utilizada para el desarrollo de la sociedad, no podemos caer en el concepto de “determinismo tecnológico” (Cabero, 2004), en donde el progreso científico nos permite una evolución tecnológica que finalmente lleva a la evolución social, sino que debemos considerar el contexto sociocultural en el que se inscriben dichos cambios, considerando que estos no pueden desarrollarse si no se presenta una evolución social al mismo tiempo. Es innegable que la sociedad ha evolucionado desde la prehistoria hasta nuestros tiempos, lo cual se acompaña de la evolución tecnológica, hasta llegar a la revolución informática en nuestros días.

Las demandas de nuestra sociedad han evolucionado, queremos estar en contacto a toda hora y en todo momento con nuestros familiares, amigos, conocer nuevas personas, socializar con nuestros congéneres, las barreras que delimitan los países, ciudades, pueblos se están venciendo. Queremos ser los dueños de la información, mas que meros receptores, pudiendo accesarla a cualquier hora, en cualquier lugar. Igualmente desde el campo empresarial, el incremento del consumo y la producción, las crecientes empresas multinacionales, la necesidad de comunicación y coordinación entre sucursales en diferentes países, constituyen demandas de nuestra sociedad del siglo XXI que han impulsado una verdadera revolución tecnológica.

Es evidente como en los últimos 20 años hemos experimentado el desarrollo de nuevas tecnologías, herramientas de telecomunicaciones nunca antes soñadas, la evolución de la Web 1.0 a la Web social 2.0, y la cercana web semántica 3.0, las computadoras y los celulares han tomado cabida de nuestra sociedad a tal punto que ahora es inconcebible la existencia sin ellos. Sin embargo, debemos considerar que el aspecto más importante de esta revolución es el uso que le demos a los nuevos recursos tecnológicos. Como todo recurso, puede ser utilizado para el bien o para el mal, de hecho, actualmente se asocian muchos aspectos éticos al advenimiento y desarrollo de las redes sociales con el gran impacto en poblaciones escolares y adolescentes, que muchas veces, sin supervisión, puede llevar a peligros importantes.

Es tan evidente la evolución de la tecnología, que en el año 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) promulgo el acceso libre a Internet, como un derecho fundamental de la sociedad, considerando “...que es una herramienta que favorece el crecimiento y el progreso de la sociedad en su conjunto”, haciendo énfasis en que los gobiernos del mundo “…deben esforzarse por hacer el Internet ampliamente disponible, accesible y costeable para todos..”. Debemos destacar que este anuncio, hace énfasis en el papel de la tecnología en la libertad de expresión de la sociedad, permitiendo la expresión de las voces del pueblo, de manera libre, sin ataduras, difundiéndose en todos los rincones del mundo. Vale la pena recalcar la importancia de este hecho en los movimientos de la “Primavera Arabe”, revolución que se difundió rápidamente en 4 paises durante el año 2011. Se hace evidente que todo ciudadano de nuestra sociedad del siglo XXI debe poseer los conocimientos necesarios para vivir y trabajar utilizando eficazmente la tecnología, constituyendo esto un reto para la sociedad y el estado.

Se hace tan relevante el papel de la tecnología en la vida diaria, que debemos tener cuidado con su influencia creciente, y la capacidad de los estados para permitir el libre acceso a la misma. Puede la tecnología separarnos en dos sociedades?, una industrializada con fácil acceso, donde los procesos gubernamentales, empresariales, comunicacionales, educativos, y demás, dependen de la Tecnología y el Internet; y la cara oscura de la moneda, donde encontramos países no industrializados, en “vías de desarrollo” donde no existe desarrollo tecnológico, sino que se toman “retazos” de las innovaciones de las sociedades del “primer mundo”, y donde el acceso libre a Internet solo se presenta en las principales ciudades, con velocidades de acceso risibles, y dejando de lado otras ciudades y el medio rural. En que categoría cae Venezuela actualmente? Dejando de lado una respuesta extremista y amarillista, lo que si se quiere denotar es que la influencia de la tecnología en los procesos de la vida diaria es clara, por lo que todos los países deben garantizar su desarrollo, el libre acceso a Internet, y el advenimiento de programas empresariales, gubernamentales y educacionales basados en las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Aparece por lo tanto, un concepto que los autores denominan “brecha digital”, que puede ser definida en términos de desigualdad de posibilidades que existen para acceder a la información, al conocimiento, y a la información mediante las nuevas tecnologías. Un sinnúmero de factores se encargan de aumentar o disminuir dicha brecha en la actualidad, por lo que la comprensión de las realidades mundiales, latinoamericanas y venezolana son fundamentales para la correcta contextualización. La clase trabajadora no cuenta con los recursos que le permitan adquirir los dispositivos necesarios para el acceso a la tecnología (computadoras, smartphones, acceso a Internet), y las políticas de estado que promueven la masificación y distribución de las mismas entre las clases menos pudientes han demostrado ser insuficientes, siendo este un factor importante a considerar en nuestra realidad.

Un aspecto importante de esta disertación, lo constituye la influencia informática y tecnológica sobre el ámbito educativo. La sociedad ha evolucionado, las demandas y la competitividad profesional van creciendo, nos vemos en la necesidad de formar individuos con capacidad de autoaprendizaje, que no se pierdan en el mundo de la tecnología y el Internet, sino que sean capaces de utilizar estos medios para su propio desarrollo, obteniendo la información que necesitan en el momento que la requieren, garantizando la selección correcta de dicho material. Todas estas características nos inscriben en una Sociedad del Conocimiento, del siglo XXI, que fomenta el aprendizaje continuo a lo largo de la vida, como herramienta fundamental para mantener profesionales competitivos en el ámbito laboral. A pesar que estos atributos pueden ser claros para justificar la incorporación de la tecnología en la Educación Superior, no podemos dejar de lado la necesidad de su desarrollo en la Educación Primaria y Secundaria, constituyendo la herramienta que posibilitara la base tecnológica de los profesionales futuros.

Sin embargo, como ya hemos descrito, la tecnología es solo un medio, un recurso didáctico, cuyo éxito va a depender de las técnicas didácticas que guíen su implantación, en que entorno se inscriben para lograr promover el aprendizaje. Las tecnologías del aprendizaje y el conocimiento (TIC), definidas como: “Cualquier herramienta o servicio tecnológico actual o futuro, que facilite las mediaciones didácticas interactivas, la entrega o distribución de los recursos y desarrollo de las actividades de enseñanza y aprendizaje a distancia” (CNU, 2009), no representan una solución mágica a todos nuestros problemas pedagógicos, es solamente una herramienta que facilita ciertas herramientas del proceso enseñanza- aprendizaje, facilitando la interacción entre individuos, la construcción colectiva del conocimiento, el vencer barreras o limitaciones espacio-temporales, entre otras. No es sencillamente su incorporación a la ligera, por estilo o vanguardia, la clave radica en su incorporación dentro de nuevos programas didácticos acoplados a su correcta selección y utilización. Estando allí la clave del papel del docente del siglo XXI.

El docente debe incorporar los medios a las estrategias de enseñanza tradicionales, diseñando estrategias y situaciones de aprendizaje que giren alrededor del estudiante, que le den el papel y valor que merece dentro del sistema educativo, dejando atrás la versión clásica del docente como amo o maestro del conocimiento, el cual es transferido de manera pasiva a un mero receptor, el alumno. Las estrategias de aprendizaje activo han conseguido en las TIC su gran apoyo, podemos utilizarlas para fomentar y animar a nuestros estudiantes, a alcanzar las competencias requeridas por nuestros cursos y por la sociedad. Sin embargo, esto en verdad representa un reto enorme a nuestros docentes, los cuales deben trabajar en equipo para poder adaptarse a esta nueva realidad tecnológica, preparándose para jugar el papel de moderador y tutor de nuevos entornos de aprendizaje, lo que representa la necesidad inminente de una transformación docente, para la cual chocamos con los paradigmas establecidos y el miedo a lo desconocido que aun impera dentro de nuestros educadores.

En nuestro país, desde hace algunos años se han implementado programas para permitir el acceso libre a los recursos informáticos en nuestras escuelas, siendo de alabanza el programa “CANAIMA”, que ha llevado ordenadores personales a escuelas primarias en toda la geografía nacional. Igualmente, en el año 2009, el CNU promulgo la normativa de los programas de Educación Superior basados en la Educación a Distancia, modalidad que ha ido incorporándose en los currículos de múltiples carreras de pregrado y postgrado en nuestro país

Sin embargo, estamos lejos de la meta, aun enfrentamos retos para lograr el libre acceso a la tecnología, esta se encuentra concentrada en las principales ciudades, mientras que el medio rural es completamente ajeno a esta revolución tecnológica. Inclusive algunos autores profesan que la democratización de la educación a través de la tecnología es un mito, es una exclusión tecnológica, una exclusión social. Incluso, en caso que se logre el acceso universal a la información presente en la red por todos los individuos, se cederá solo la tecnología, nunca el proceso de diseño y desarrollo, manteniendo de esta forma una perenne dependencia de los que las adquieren. Aun mas, los paradigmas docentes y reticencia al cambio pueden constituir un importante problema a la hora del diseño e implementación de programas didácticos que incorporen herramientas virtuales. A pesar de estar lejos de la meta, la globalización y nuestras demandas sociales nos llevan por este camino, el cual tarde o temprano transitaremos en su totalidad, logrando incorporar a nuestra Venezuela en la Sociedad del Conocimiento.

Referencias
  1. Cabero, A., J. (2004). Las TICs: una conciencia global en la educación. Artículo presentado en las Jornadas Nacionales TIC y Educación, Murcia, España.
  2. Consejo Nacional De Universidades, Núcleo De Vicerrectores (Mayo, 2009). Proyecto Nacional de Educación Superior a Distancia. Propuesta de Normativa Nacional para la Educación Superior a Distancia.
  3. Curci La Roca, Renata (2003). Diagnostico de la Educación Superior Virtual en Venezuela.
  4. Silvio, J. (2000). La virtualización de la universidad: ¿cómo transformar la educación superior con la tecnología? Caracas: UNESCO.

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